La Edad de Acuario, ¿un Mundo Feliz?

Escribí este ensayo en 2018 pero tiene plena actualidad, pues la Gran Conjunción del 21 de Diciembre de 2020 (año de inicio de la imposición de la Agenda2030) anuncia el Amanecer de la Edad de Acuario. Dicho esto, debo matizar que ahora comprendo que la Bestia no es solo un individuo sino una metáfora del Estado (Poder Temporal), tal como el Dragón es una metáfora de Satán (que es un ángel caído, no un dragón/dinosaurio).


A día de hoy, la visión de una utopia acuariana poblada por seres de luz dedicados a la evolución de la humanidad debería estar desacreditada. Por desgracia, la idea ha sido muy bien publicitada porque resulta útil para controlar a la población, pues quién no percibe un problema no tiene razón para intentar solucionarlo. La raíz de esta farsa está en la astrología moderna, en concreto en la creencia de la Nueva Era de que Urano rige Acuario. Veamos que dice la Historia:

1 – Urano fue descubierto por William Herschel en 1781 (Neptuno y Plutón fueron descubiertos en 1846 y 1930). Herschel llamó al nuevo planeta Georgium Sidus en honor al rey Jorge III, quién le concedió una recompensa y un título por su trabajo. Poco después el astrólogo alemán Johann Bode propuso el nombre Urano en honor al dios griego homónimo.
2 – Durante el siglo XIX varios astrólogos publicaron bajo el pseudónimo Raphael. El primer Raphael (Robert T. Cross) escribe en 1825 que Urano «no tiene casas asignadas». En 1828, este mismo Raphael declara que Acuario es gobernado por Saturno, y destacó, citando su propia experiencia y la de otros, los efectos «malignos y desafortunados» de Urano, al que describe como «frígido, seco y carente de toda alegría, semejante a Saturno». Señaló además que Urano posee «cierta afinidad con los signos de aire». Ese mismo año, su colega John Varley escribe: «Aries y Escorpio son las Casas de Marte, Tauro y Libra las Casas de Venus, Gemini y Virgo son las Casas de Mercurio, Sagitario y Piscis las Casas de Júpiter, Capricornio es la Casa de Saturno, y Acuario es gobernado por el planeta de Herschel». No obstante, Varley coincide con Raphael en señalar los efectos desafortunados de Urano, al que relacionó con un incendio en el que perdió su casa y todos sus bienes. Esto hace eco de lo escrito en 1810 por Thomas While «Georgium Sidus no tiene casas asignadas, pero participa de la naturaleza del maléfico Saturno en su más alto grado, y es por tanto igualmente desafortunado».
3 – En 1879, Zadkiel (AJ Pearce) escribe: «Algunos autores modernos han asignado Urano a Acuario, bien robando a Saturno su Casa Diurna bien forzándole un consorte. No obstante, hasta que la experiencia nos enseñe en qué signos Urano y Neptuno son más poderosos, debo negarme a apoyar cualquier intento precipitado de darle una regencia a uno de estos planetas sin casa». En esta misma línea se pronuncia su colega Sepharial en 1898: «El dominio de Urano es indefinido, pues no tiene una casa propia, sino que sería posicionado con más precisión en la triplicidad del aire». Nótese que tras casi CIEN años desde el descubrimiento de Urano la decisión de Varley es vista como precipitada. Qué diferencia con los astrólogos modernos, que atribuyen regencias a cualquier pedrusco volador como quién reparte caramelos.
4 – En 1883, el último Raphael escribió que Acuario está «en la Casa de Urano». En 1891 publica Key to Astrology, un texto extremadamente popular, recomendado por Aleister Crowley, donde Raphael se pone a la defensiva: «Ha habido cierta polémica por mi asignación de Acuario al planeta Urano. No hallo razón para cambiar mi opinión en este asunto, pues Acuario es un signo científico, lleno de curiosidad y de influencia sobre las ciencias ocultas, y la naturaleza de Urano es muy similar». A pesar de esto, en una fecha tan tardía como 1909, Alan Leo escribe: «Los astrólogos no le han dado un signo a Urano, aunque Acuario ha sido a veces sugerido».

Como vemos la regencia y características de Urano fueron muy discutidas durante más de un siglo. Solo se llega al consenso actual con el auge de la Nueva Era, e incluso asumiendo esta concepción de Urano la Nueva Era hace aguas. Urano es el inconformista que desafía los fundamentos del sistema, ofreciendo la posibilidad de cambio. Es también el planeta de la disrupción abrupta, asociado con los rayos, los terremotos, la creatividad y las sorpresas. Esto implica que Urano no puede tener una ideología, agenda o punto de vista fijo. Urano no es humanitario, feminista o ecologista. Urano lo cuestiona todo, expone nuestras incoherencias e hipocresías, nos saca de nuestra zona de confort. Tampoco es individualista, pues aunque desafíe las convenciones sociales, su rebelión no es contra la sociedad sino contra nosotros mismos y como estructuramos nuestras vidas. La rebelión individualista de corte uránico es solitaria y siniestra. De otro modo, seguramente se trate de Leo o de la adolescencia. Respecto a la tecnología, solo es uránica cuando aparece por primera vez: desde el momento en que se asimila a la vida diaria pasa al dominio de Mercurio. Sobre la relación de Urano con Acuario, el gurú de la Nueva Era Francis Sakoian escribió en 1973: «Dado que Urano rige Acuario, la amistad y el compañerismo son extremadamente importantes para los acuario. Nacidos bajo un signo fijo, los acuario tienen temperamentos excéntricos y testarudos. La influencia de Urano promueve una franca alegría en conocer a nuevas personas e intercambiar ideas. El gregarismo de los acuario siempre los llevará a ir allí donde haya gente, o bien la gente vendrá hasta ellos».

En primer lugar, la amistad y el compañerismo no son uránicos. Urano promueve la curiosidad, pero es demasiado inestable para mantener relaciones a largo plazo. Acuario es asociado con la amabilidad, que es irrelevante para Urano. Las amistades uránicas son de conveniencia, compañeros en un trabajo creativo. Una vez hecho el trabajo, la amistad se desvanece hasta que se requiera una nueva colaboración. Acuario, en cambio, es fijo y tiende al gregarismo, aunque no en el sentido de ir a la moda o ser «guay» como hace Leo. El gregarismo Acuario es mental, de ideales compartidos, lo que incluye una tendencia a rebelarse por el bien común cuando estos ideales son traicionados. Además, Sakoian arrejunta la excentricidad de Urano y la testarudez de Acuario, lo que parece la descripción de una patología o de uno de esos tipos cuyas manías son intolerables para la mayoría de la gente. Nótese que el Sol está en detrimento en Acuario, lo que simboliza que los deseos individuales deben subordinarse a las exigencias de la sociedad: si Leo es el ego individual, Acuario es el ego social, de ahí su necesidad de tomar a la sociedad como referencia. Los signos de aire reaccionan de forma diferente frente a la multiplicidad: Gemini permite que todos los aspectos de una situación emerjan y juega con el caos resultante. Libra equilibra y armoniza. Acuario ordena la multiplicidad según el contexto y los ideales. Como signo fijo de aire, Acuario combina la amabilidad con la noción de que sus ideas son las mejores, tendiendo a una arrogancia racionalista que a Urano le encanta desafiar. Veamos ahora la relación de Acuario con Saturno, su verdadero regente:

En la astrología clásica, todos los planetas visibles excepto el Sol y la Luna rigen dos signos de triplicidades opuestas (aire-tierra, fuego-agua). Las regencias diurnas son de aire/fuego, las nocturnas de tierra/agua. Así, Venus se manifiesta en Tauro (tierra) como esteticismo y sensualidad, y en Libra (aire) como sociabilidad y diplomacia. La astrología moderna sustituye, de forma arbitraria, al Júpiter nocturno por Neptuno, al Saturno diurno por Urano y al Marte nocturno por Plutón. Esta distorsión es la raíz de la actual pérdida de poder predictivo de la astrología. La principal objeción contra la naturaleza saturnina de Acuario es que los acuario son amables, mientras Capricornio es cínico y cruel. A esto respondo que amabilidad y benevolencia NO son sinónimos, y que, dado que Saturno tiene su exaltación (la mayor dignidad de un planeta tras el domicilio) en Libra, el más diplomático de todos los signos, no existe contradicción entre la naturaleza maléfica de Saturno y la amabilidad que muestra en Acuario. Saturno se gloria en su objetividad, en descartar las preferencias personales y la frivolidad a la hora de entender o hacer cosas importantes. Acuario profesa un odio visceral a la grandiosidad egocéntrica de Urano, y se opone al ególatra y ostentoso Leo tal como Capricornio se opone al autoindulgente y emotivo Cáncer (hablo desde el punto de vista saturnino, obviamente). Todo planeta en Acuario es más desapegado, cerebral, sistemático y organizado, lo que evidencia influjo saturnino.

¿Qué se esconde detrás de la utopía predicada por la Nueva Era, que podría resumirse en «Piscis malo. Acuario bueno. No más opresión. El amor guiará las estrellas»? ¿Por qué la Nueva Era nos vende a la Edad de Acuario como una Edad Dorada de espiritualidad y amor, prometiéndonos la libertad, mientras la Globalización (un ideal muy acuariano) nos conduce a un Planeta Gulag gobernado por una tecnocracia multimillonaria?

La Nueva Era rechaza la astrología clásica porque es una astrología cristiana (la Biblia prohíbe la astrolatría, no la astrología, v. Deuteronomio 4:19 y Génesis 1:14), lo que sugiere que podría haber algo de valor en la Cristiandad. Esto rompe los esquemas de quienes se tragan el mito hollywoodiense de la Dorada Antigüedad Pagana vs el Oscuro Medievo Cristiano, olvidando que las polifonías, las catedrales y las universidades son creaciones medievales, y que Bizancio es la civilización preindustrial más avanzada de la Historia. Irónicamente, la Nueva Era se parece al paganismo de la Edad de Aries como un huevo a una castaña: los helenos veían a sus dioses como una oligarquía inmortal que debía ser sobornada con sangre, incluyendo sangre humana (Agamenón sacrificó a su hija Ifigenia para obtener vientos con los que zarpar hacia Troya). La Ley Mosaica, epítome de la crueldad según la Nueva Era, es relativamente compasiva para los estándares de la Edad de Aries, como se evidencia al compararla con el Código de Manú del hinduismo, al que Nietzche puso como ejemplo de su «moral de señores» (psicopatía clínica). En la Edad de Aries regía Marte, que en la astrología clásica es un planeta maléfico asociado a violencia, incendios, divorcios y conflictos, y que la astrología moderna ha «convertido» en benéfico asociándolo a la «energía». Estas distorsiones también afectan a las casas, donde la VI (enfermedad) se ha «convertido» en «salud», la VIII (muerte) en «sexo, energía y transformación» y la XII (presidio, autosabotaje y enemigos ocultos) en «espiritualidad». De la misma manera, el Feng Shui perdió todas sus casas maléficas cuando la Nueva Era lo «adaptó» a Occidente (ej. la «Casa de la Amistad» antaño implicaba «ladrones, accidentes, incendios, espíritus malignos o enfermedades»). Esto ocurre porque mientras la astrología clásica es muy similar a la astrología china, india o árabe, la astrología moderna es un producto característicamente occidental, ilustrado, que en su relativismo moral posmoderno cree que el Bien y el Mal pueden ser redefinidos subjetivamente. Así, la Nueva Era «convierte» a la Casa II (dinero) en «percepción del dinero», con lo que el astrólogo moderno psicoanaliza a su cliente en vez de profetizar. ¿Cómo va a predecir el futuro quién cree que la realidad es subjetiva y que puede ser alterada a voluntad a través del optimismo como predica la Nueva Era?

El Thema Mundi, clave de la astrología helenística (antecesora de la astrología cristiana), es una carta nocturna que muestra la posición de los siete planetas clásicos en el momento de la Creación. Resulta inquietante la relación entre el Ascendente (considerado la fuerza vital que guía al dueño de la carta astral) y la VIII, pues Acuario está en la Casa de la Muerte sobre el Eje de Hades.

No existe consenso astrológico sobre la Precesión de los Equinocios. Dado que las constelaciones no tienen límites precisos, las edades astrológicas son aproximaciones en el mejor caso y especulaciones en el peor (Terry MacKinnell fecha Acuario en el 1447, David Williams en el 1844, Rudolf Steiner en el 3573…). Esto implica que el Amanecer de la Edad de Acuario solo puede ser estimado considerando los rasgos del signo en relación a los sucesos terrenales («como es arriba, es abajo») y con el Apocalipsis, que es el único texto profético que trata la Edad de Acuario desde la perspectiva de la Edad de Piscis. El Apocalipsis describe la Edad de Acuario como el Reinado de la Bestia, una dictadura en la que el Anticristo regirá el mundo con puño de hierro (13:4 «Y adoraron al dragón que había dado la potestad á la bestia, y adoraron á la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá lidiar con ella?»), perseguirá a los cristianos (13:7 «Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fué dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente»), y abolirá el dinero en efectivo, que será sustituido por un microchip (13:16-17 «Y hacía que á todos, á los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, ó en sus frentes: Y que ninguno pudiese comprar ó vender, sino el que tuviera la señal, ó el nombre de la bestia, ó el número de su nombre». Nótese que esto implica igualdad acuariana… en la esclavitud saturnina). Esta tiranía durará hasta la Parusía, pues la humanidad se verá reducida a una impotencia tan absoluta que ni siquiera el suicidio será una opción (9:6 «Y en aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos»). DE MOMENTO esto no está pasando, ergo no puede decirse que ya estemos en la Edad de Acuario. No obstante, desde principios del siglo XX la influencia acuariana es evidente, con el poder aéreo sustituyendo al poder marítimo y la agonía de un cristianismo moribundo. Este primer siglo de influencia acuariana ha sido extremadamente destructivo con más de 100 millones de muertos por el comunismo, a los que hay que añadir 20 millones por el fascismo y otros tantos millones fruto de las dos guerras mundiales. Todo este horror fue inspirado por ideologías seculares, colectivistas y revolucionarias como el comunismo y el fascismo. Por ej, los maoístas prometieron a los chinos un mundo de igualdad y abundancia, un paraíso de los trabajadores. Esto suena muy acuariano. Una vez en el poder, Mao estaba tan FIJO en su ideología que se convirtió en un gran tirano, masacrando a 50 millones de personas en su obsesión con destruir cualquier cosa tradicional o antigua. Incluso antes de su revolución «cultural», Mao ordenó la invasión del Tibet, que incluyó un genocidio físico y cultural. Mao dijo al Dalai Lama «la religión es veneno», mientras hacía al maoísmo una religión secular que no podía ser cuestionada. A Mao le gustaba ser adorado por las masas, por eso se lo retrataba como un semidiós en sus carteles de propaganda. Lo mismo ocurrió con el bolchevismo en Rusia, he aquí otro caso de revolución resultante en tortura y muerte sin precedentes. Estas guerras y revoluciones en parte fueron tan destructivas por el rápido avance tecnológico asociado a Acuario. Desde el gas mostaza a la bomba atómica, todo encaja con el Thema Mundi.

En 1989, el astrólogo clásico Robert Zoller escribió: «En la Edad de Piscis, el benéfico Júpiter rige tanto Piscis en la I como Sagitario en la X, por lo que aunque la mescolanza de la religión y la política llevó inevitablemente a la hipocresía, en esta edad la verdad y la filosofía importan a los hombres. Conforme avance la Edad de Acuario, la Edad de Piscis será vista como un período de relativo alivio respecto a la crueldad propia de la existencia humana: en la Edad de Acuario, un planeta maléfico gobierna de nuevo los cielos y con él retorna la natural severidad de la vida terrenal. El Nuevo Orden Mundial gobernará a través del poder sobre la vida y la muerte (Escorpio, que está en la X), la modificación del comportamiento, la clonación, la ingeniería genética, el control mental y el ocultismo. En Acuario, la fuerza hace el derecho. Si Piscis produjo materialistas metafísicos, que utilizaron a la religión para manipular al pueblo, Acuario producirá metafísicos materialistas que harán parecer aficionados a las élites políticas previas. En la Edad de Acuario, la religión será el humanismo, la igualdad y la justicia. Mientras engatusan a las masas con esta propaganda Libra, los gobernantes escorpiónicos trabajarán sin descanso hacia su objetivo: poder absoluto sobre otros, pues Leo está en posición sobre la Casa VII. El conocimiento solo se valorará mientras sirva para la guerra y la destrucción, pues Aries está en la Casa III. De hecho, el conocimiento como fuente de poder militar llevará eventualmente a métodos de controlar los terremotos y la propia Tierra, incluyendo al núcleo»

Mucho de lo que Zoller profetizó ya se ha cumplido, en especial a partir del 2000. La dualidad derecha-izquierda está en decadencia, pues el poder absoluto ejercido por la mayor plutocracia jamás vista impone su agenda a través de presidentes-títere. En estos casos, el rey (Leo) es manipulado, pero también egoísta. Así, vemos que un Nobel de la Paz fue concedido a Barack Obama, un psicópata que autorizó a matar a cualquier sospechoso de terrorismo sin juicio previo, incluyendo menores de edad, con la más acuariana de todas las armas: el dron (en Yemen, los drones de Obama masacraron a 200 niños «sospechosos»). Obama podría ser descrito como un puño de hierro en guante de terciopelo (Saturno en Libra). Se vendió como un soñador idealista, pero una vez en el poder gobernó a base de órdenes ejecutivas. Obama reinó con el beneplácito general de una prensa comprada: fue un prodigio del marketing, prometiendo una cosa y haciendo la contraria. No es ningún secreto que Obama se dedicó a pagar a sus acreedores de la alta finanza con los impuestos que sacó de la clase media, ignorando sus promesas de campaña. Su protección de compañías como Monsanto, que llegó al punto de ilegalizar toda crítica a la compañía, prueba que Obama fue un oportunista sin escrúpulos, que despreció a los ciudadanos como meros consumidores sin ningún derecho, ganado a ser explotado a base de impuestos. Por supuesto, Obama solo fue un ejemplo de la calaña de los líderes mundiales: conforme más nos acerquemos a la Edad de Acuario, más común se hará la consolidación del poder absoluto. EEUU ya tiene la capacidad de provocar terremotos artificiales a través de pulsos electromagnéticos (HAARP aka «el Arpa del Diablo», que Obama ya tocó en Fukushima para castigar a Japón por coquetear con Rusia).

Es significativo que los nuevaeristas cuyo discernimiento supera al de un fumeta hippie no sean tan utópicos. Un ejemplo es el astrólogo moderno Stefan Stenudd, que en 2011 escribió: «Piscis defiende la fe, el sacrificio y la religión, Acuario el pensamiento, la innovación y la ciencia. En el paso de Piscis a Acuario, la religión y la ciencia luchan. El mundo se está dividiendo en ateomilitantes y fundamentalistas, forzándonos a elegir entre dos cosmovisiones totalmente diferentes. El Pez es el símbolo más antiguo del cristianismo. Pez en griego es Ikhthus, un acrónimo de Iesous Khristos, Theou Uios, Soter (Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador), pues la Edad de Piscis no solo está ligada a la religión en general sino al cristianismo en particular. Por eso la lucha entre ciencia y religión empezó en Europa, no en China o en Arabia, por eso la Modernidad es especialmente hostil al Medievo, la época cristiana por excelencia. Dado que estamos en el advenimiento de Acuario, donde la razón y la ciencia son los ideales, los religiosos concentran aquí su ataque (ej. la resistencia creacionista al darwinismo). Cuanto más cerca estemos de Acuario, más desesperadamente luchará la religión por seguir existiendo. No obstante, la Edad de Acuario no será perfecta, en comparación con la Edad de Piscis tendrá ventajas pero también inconvenientes. En Acuario manda la ciencia, así que la compasión desarrollada en Piscis será reemplazada por el firme gobierno de la razón sin importar el coste. Hay una gran intolerancia en la ciencia, que es incluso menos dada que la religión a aceptar la duda. Lo que la religión considera verdad es una cuestión de fe, de creencia, así que está abierto a la elección. Lo que la ciencia considera verdad es llamado hecho, y solo puede ser discutido dentro de su propio sistema de razonamiento. La razón es mucho más rígida y firme que la fe, llegando a afirmar que lo que no es un hecho probado científicamente no puede existir. En la ciencia, cada momento del tiempo tiene sus hechos, y estos dominan el mundo incondicionalmente. La ciencia produce grandes avances tecnológicos, pero también nos exige ser criaturas racionales y quizá no lo seamos. Habrá altibajos en la Edad de Acuario, tal como los ha habido en la Edad de Piscis: los frutos de la ciencia pueden ser bendiciones pero también maldiciones, como hemos visto a lo largo del siglo XX. Sea cual sea la consecuencia de los avances científicos, la ciencia asegura ser inocente, como si fuera perfecta. No lo es. Conforme más avancemos hacia Acuario, los pros y los contras de Acuario serán más obvios. Los próximos 150 años serán… inestables»

Ante esto, hemos de concluir que la Edad de Acuario es distópica, de naturaleza esencialmente fascista. El fascismo fue definido por el Papa Pío XI como «Estatolatría, un culto pagano al Estado». Esta definición permite apreciar la naturaleza fascista del marxismo, una ideología totalitaria para la que el individuo es totalmente desechable, pues solo tiene valor según lo que pueda aportar al régimen. La palabra «fascismo» suele evocar imágenes de soldados nazis desfilando en un mar de esvásticas, pero si aceptamos que el marxismo es fascismo de izquierdas, resulta evidente que el fascismo no es monolítico. El fascismo acuariano podría ser llamado fascismo de terciopelo. Un ejemplo es la corrección política del marxismo cultural, que sirve para silenciar y controlar, ignorando el razonamiento e imponiendo leyes totalitarias que nunca han sido votadas o demostradas por la ciencia, todo con el beneplácito de la prensa. La corrección política es cierta porque aquellos con poder lo dicen. Este «la fuerza hace el derecho» es estatolatría, es fascismo. A partir del siglo XX, esta regulación de todas las áreas de la vida es impuesta por los políticos al servicio de las multinacionales, a través del ejército y la policía. El comportamiento humano es monitorizado por una tecnocracia que se autoproclama progresista, de modo que la opresión se publicita como progreso moral. Esta agenda es un insulto a la libertad y la inteligencia, pero cuadra con el humanismo fijo de Acuario: «Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas». Tolkien ya lo vio venir, pues en esta siniestra poesía, no en el utopismo de la Nueva Era, se resume la verdad sobre la Edad de Acuario.

Guiados seamos por Jesucristo,
Uriel

1 – Acuario es Ganímedes, el joven frigio que fue raptado por un águila para ser el copero del Olimpo. En latín, Ganímedes es Catamitus, del cual deriva catamita (homosexual pasivo, cf. sodomita), pues en este mito se basa la pederastia helena (la posesión de un joven como esclavo sexual de un hombre). Destaca el hecho de que Acuario es un esclavo, abducido contra su voluntad para servir a los dioses. Sirve como copero, pero también se convierte en el catamita de Zeus. Sé que la mitología griega no es para escrupulosos, pero aquí asistimos a la glorificación del secuestro y violación de un muchacho, cortesía de la «dorada» Antigüedad. Ante esto la Nueva Era, con un cinismo perverso, afirma que Ganímedes «ascendió a un plano superior de existencia» (sic). La preeminencia del predador aéreo es interesante, pues, aunque el Águila se asocie a Roma, también es un símbolo nazi. Los nazis estaban obsesionados con el Sol Negro (Saturno). Los brazos de la esvástica, puestos en paralelo, forman el glifo de Acuario, cuya similitud con la insignia de las SS es evidente. Esto enlaza con la asociación del Águila con Escorpio, signo que posee la naturaleza de las élites de la Edad de Acuario.
2 – En 1827, Bertrand Russell publicó Why I’m not a Christian, uno de los libros más influyentes del siglo XX según la Public Library of New York. Los intelectuales, con Richard Dawkings a la cabeza, se ha vuelto hostiles hacia la religión, definiéndola como «una enfermedad mental» (sic). Todo lo espiritual, como la oración o la videncia, está hoy marginado. Esto no es mero ateísmo sino ateísmo militante, un rasgo muy acuariano que recuerda a las revoluciones rusa y china. Un signo de aire fijo regido por Saturno espera y desea uniformidad de pensamiento y al individuo sacrificado por el bien común. Esta es la esencia del globalismo, y la razón por la que el secularismo nos exige fe ciega en sus absurdas proclamas.
3 – La Nueva Era es al progresismo lo que la Logia Thule fue al nazismo (ambas descienden de la Teosofía de Helena Blavatsky). Aunque los progres han hecho algunas cosas bien, como luchar contra la conscripción y el castigo corporal, en general se han dedicado a dinamitar la libertad de expresión, la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia con los «delitos de odio», que no son sino crimentales a lo 1984. Los nazis también usaron al Estado para oprimir, pero lo hacían con el pretexto de que eran «superiores» respecto a los oprimidos. Los progres llaman a la opresión «igualdad» y fingen estar en posición de inferioridad frente a aquellos a los que oprimen. Este cinismo es 100% saturnino.
4 – Oriente no es, per se, espiritualmente superior a Occidente como afirma la Nueva Era (que irónicamente es occidental aunque sea orientalista). Occidente, con la Ilustración, tuvo la posibilidad de elegir entre Materia y Espíritu, y eligió la Materia, renegando de su propia Tradición espiritual. Antes de eso, Asia y Europa eran muy similares. Tanto el budismo como el cristianismo se rebelaron contra déspotas politeístas (los brahmanes y los césares), predicaron el monasticismo y la búsqueda del Nirvana (llamado Unio Mystica en Europa). Respecto al Yoga, Occidente tiene la Cábala (las 11 sefirot se corresponden grosso modo con los 7 chakras). Los místicos cristianos como Leo Tolstoy nada tienen que envidiar a los místicos budistas (Gandhi, de joven, se carteaba con Tolstoy, reverenciándolo como un maestro espiritual). Respecto a los escándalos del clero católico, también existen en el clero budista. Según The Huffington Post, en 2013 el gobierno de Bhutan repartió condones a todos los monasterios budistas, a fin de frenar la epidemia de sida entre los monjes jóvenes, incluyendo niños de 12 años, fruto de las violaciones que sufren. Contradicciendo el dogma de la no-violencia, en los monasterios budistas se «disciplina» a los niños con el látigo, legal en Bhutan y otros países budistas. En Europa, cuando un cura abusa de un niño, es encarcelado. En Asia reparten condones para intentar que los niños violados y torturados no se contagien de sida. Cualquier religión puede ser infiltrada por psicópatas, así que la Nueva Era puede meterse sus complejos por donde le quepan.
5 – El esoterismo clásico tiene un elemento religioso, al que no concibe como un mero arquetipo psicológico sino como una deidad o espíritu. Así, en la santería clásica, antes de un ritual de adivinación y de cada paso del ritual, hay una oración. El ocultista moderno es capaz de copiar al santero o cualquier esoterista clásico, manteniendo los aspectos técnicos del ritual mientras descarta las oraciones. Un esoterista musulmán también descartaría las oraciones del santero, pero las sustituiría por versículos coránicos que estime equivalentes de lo que ha descartado. El ocultista moderno, en cambio, desea hallar una ley matemática que pueda usar en vez de utilizar oraciones. Intenta reducir la magia a un experimento científico, secular, aprehensible para el intelecto humano. Esta posibilidad, aplicada al ritual de la Misa, ya fue debatida por teólogos medievales como Aquino o Alberto Magno: ¿la transubstanación funciona por el precedente de la Muerte y Resurrección de Cristo o por la virtud del sacerdote? La teología católica afirma lo primero, pues si la Misa requiriera verdadera pureza por nuestra parte no podría celebrarse.
6 – La creencia de que la realidad es mental provee el fundamento para la distorsión metafísica del esoterismo por parte de la Nueva Era. Esta idea procede de Kant, filósofo alemán que predicó que solo existe la mente, que todo lo demás es una proyección o una ilusión. Esta filosofía se introdujo en el esoterismo en el siglo XIX con el auge de la Golden Dawn, pues, tras la apostasía ilustrada, Kant era la única alternativa viable al deprimente materialismo de Darwin. El esoterismo medieval constaba de magia espiritual (invocación de espíritus para servir al invocador) y magia material (drogas, pociones y afinidades espirituales presentes en diversos tipos de materia). Con Kant, el ocultismo dejó de buscar los secretos de la Creación para buscar los secretos de la mente humana.
7 – El siglo XIX fue el siglo más científico de la Historia. El siglo XX fue un siglo tecnológico, en el que se aplicaron los descubrimientos del siglo XIX. Ha habido algunas intuiciones como la teoría de la relatividad o la teoría cuántica, pero estas se han dado sobre todo a principios del XX. La intelectualidad europea, incluyendo a aquellos insatisfechos con el racionalismo ilustrado (los romanticistas, predecesores del ocultismo moderno), estaban convencidos de que todos los enigmas serían resueltos por la ciencia, de que las respuestas espirituales del pasado eran meras supersticiones. Este espiritualismo materialista es afín al Nuevo Orden Mundial.

2 respuestas a “La Edad de Acuario, ¿un Mundo Feliz?”

  1. […] La Edad de Acuario, ¿un Mundo Feliz?Este lo escribí en 2018 para destapar la farsa del esoterismo progre (Nueva Era) y la supuesta utopía de la Edad de Acuario. […]

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  2. […] La Edad de Acuario, ¿un Mundo Feliz? […]

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